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martes, 30 de junio de 2015

lady relatos: Diálogo entre Nefertiti y Amenofis (Akhenatón)

Relato: Amarna o el principio de todo


Cuentos y relatos. Cuento corto sobre el antiguo Egipto.
-Saldremos mañana en cuanto amanezca –dijo Amenofis mientras miraba hacia un horizonte adornado por innumerables tonos de amarillo.
-Nos buscarán y nos matarán –aseguró Nefertiti, la esposa del faraón-. Ellos no se van a resignar. Estás haciendo historia, pero no podrás disfrutar de la leyenda que hoy nace. Se está levantando aire. Es peligroso cruzar el desierto en estas condiciones.
-Llevan años construyendo el que tras el viaje que mañana emprendemos se convertirá en nuestro hogar. Un hogar en el que nos sentiremos seguros. Es maravilloso, querida esposa. Allí llegarán más hijos que bendecirán nuestra vejez.
-Amarna. Ya. La ciudad de Tebas se ha quedado pequeña para tus pretensiones. No nos dejarán llegar a la vejez, si crees en otra cosa muestras una ingenuidad impropia de un faraón. Conspirarán para matarnos y así restituir el poder a la clase sacerdotal.
-No pretendo más que instaurar la razón. No hay más dios que Atón, esa bola amarilla que da color a la arena del desierto. No se necesitan sacerdotes para adorarlo, yo seré el mediador entre el pueblo y el dios. Nada más. El sol nos da luz, calor, rige las estaciones y nos proporciona cosechas. Cuando se digna en honrarnos con su presencia trae alegría a los corazones de los hombres. Se lo debemos todo, y fragmentar la devoción que sólo a él le pertenece  es un acto injusto que yo califico de…
-…de lo mismo que los sacerdotes te acusan hoy a ti. Te acusan de herejía y sacrilegio. Niegas el carácter sagrado del resto de divinidades, esas que han sobrevivido el paso del tiempo hasta que llegaste tú y te empeñaste en cambiarlo todo. Podríamos vivir tan felices sin esta locura que has desatado. Tiembla mi alma de pensar que acabaremos asesinados en cualquier esquina y tirados en cualquier fosa sin someternos al rito que por realeza nos corresponde. Eso significa que nuestra muerte, cuando llegue, será definitiva.
cuentos y relatos
Akhenatón y Nefertiti
Amenofis IV mudó el color de su rostro, que tomó un tono rojizo, camuflando la ira que sentía ante la verdad. Sólo a ella le toleraba esos arranques de sinceridad. No era el primero que por mucho menos había servido de aperitivo a los cocodrilos.
-Ya no pueden acusarme de nada, porque Amenofis ha muerto. Nos espera ya toda la corte para la ceremonia. Hoy me coronan en la nueva fe con un nombre que saldrá en todos los cartuchos que de mí hablen en adelante. Seremos Akhenatón I y su esposa Nefertiti, la mujer más hermosa que el único dios llamado Atón ha otorgado jamás a un hombre.
-¿A un hombre? ¿Acaso no eres tú un dios como tu condición de faraón hace suponer?
-Sólo hay un dios, y no soy yo. Las cosas van a cambiar.
Mientras tomaba de la mano a su esposa, el faraón pensaba. Pero le fue imposible hacerse una idea de cómo iban a cambiar las cosas.



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